En
1899 ya habíamos aprendido dominar la oscuridad, pero no el calor de Texas. Nos
levantábamos de noche, horas antes del amanecer para ir a trabajar. Éramos cinco
en la familia así que nuestros padres nos hacían trabajar a mí y a mis dos
hermanos para poder mantenernos. Tenía doce años, por lo tanto era la pequeña
de mis hermanos. Teníamos un pequeño negocio de
comercio de pescado. Mis hermanos, Bill y Alan siempre salían a pescar,
aunque casi no dormían a mí me encantaba acompañarlos así que siempre iba con
ellos.
Esa
noche no fue diferente, nos levantamos a las 4 de la mañana para estar listos a
las 5 con el barco. Salíamos a esa hora para ser los primeros en pescar. Ese
día hacia un poco de viento y estaba un poco nublado, pero no le dimos
importancia, ya que lo que más importaba era pescar. Salimos con nuestro
pequeño velero a surcar los mares de Texas. Todo era normal hasta que vimos
como las nubes iban inundando el cielo. Empezó a llover muy fuerte, se
convirtió en tormenta, había mala mar, las olas sacudían el barco muy fuerte, y
estaba muy asustada, Bill y Alan me tranquilizaban diciéndome que no pasaría
nada, pero tenía un presentimiento. Poco después una ola sacudió tan fuerte el
barco que hizo que me cayera por la borda, yo gritaba e intentaba nadar pero
las olas eran muy grandes y poco a poco me iban desplazando de aquel pequeño
velero…
Me
despierto por unos golpecitos en mi cara y lo primero que veo son las caras de
mis dos hermanos mayores. Ya es de día y el sol resplandece, no estoy muy
segura de lo que acaba de pasar, pero estamos en el puerto y estoy toda mojada.
Mis hermanos al ver que estoy despierta se tiran sobre mí para abrazarme. Poco
después me explican lo que había sucedido, algunas horas atrás. Estaba a punto
de ahogarme cuando Bill se tiró al mar a rescatarme, y entre los dos me
trajeron hasta el puerto. Al escuchar esa historia me emocioné y pensé en lo
maravillosos que son mis hermanos y que sin ellos mi vida no sería la misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario